viernes, 20 de mayo de 2011

El ser, el hacer y el tener

No estimes estrecha tu casa


Ni fastidiosa tu vida


Pues jamás nos hastiaremos


Si no queremos hastiarnos


“…transparenta la intención de decir que la ambición por llegar a ser en el mundo algo superior a lo que se es o a lo que otros son, es justamente lo que induce a los hombres a perder el camino (El Tao), pues esa ambición viene a ser un desvió de la aspiración a la plenitud espiritual, verdadera consistencia del ser del hombre, la que justamente cuando falta provoca ese vacío que el insensato busca llenar con la adquisición de bienes o el logro de una determinada posición en la escala social. En este orden de ideas debe entenderse en consecuencia, que es esa ceguera que impulsa al hombre a llenar de ese modo su carencia interior lo que debe temerse por sobre todo, y lo más grave que por esa vía puede ocurrirle es el endurecimiento en esa situación, generada en la brega por lograr el objeto de la ambición, fuente de desgracias.”

“…ese hastió que uno puede llegar a sentir por lo que es y lo que se tiene, y que suele impulsar a muchos hombres a correr los riesgos que implican los esfuerzos por lograr beneficios, hacer fortuna u alcanza renombre, proviene de una seducción ejercida por el ambiente del mundo, lo que genera la ilusoria apreciación de ser menos o más que otros por comparación, y según valores ficticios cuyo atractivo y seguimiento apartan al hombre de la realización de su verdadero ser y desino.”

Gastón Soublette

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